De vacaciones volvió una nueva Isabel, y (espero) no es como el chiste del “hombre nuevo”. Ya no camino rápido y mirando el suelo como hace tan sólo un mes, sino tal como si estuviera en el mejor destino turistico, relajada y frente en alto simplemente observando. ¿Que cambió? ¿cambió Santiago? es posible, pero...

